lunes, 30 de marzo de 2015

El científico

   El hombre inteligente siempre buscó la perfección, y la única forma de llegar a ella en un principio fue la divinización. Pero no sería hombre, ni inteligente ni científico, ni hombre, si se hubiera quedado solo ahí.
   Siempre buscó la perfección en la belleza y la belleza de la perfección y cuando descubrió que podría encontrarla más allá de la idealización puso sus herramientas mundanas para medir aquello que sin darse cuenta no dejaría de ser una proyección suya.
    Y es así como aquello concreto que llama perfección lo asocia y lo iguala a algo abstracto que llama belleza.
    Pero, ¿cómo hacer para llevar algo abstracto hacia algo concreto? ¿Cómo mensurar esa belleza?
    Tiempo y dedicación.
   Y así que mediante reglas y semicírculos descubre valores y fabrica tablas. En las tablas encuentra patrones y entre los patrones encuentra la media o quizás ese número que según complejos cálculos aritméticos representa la perfección.
   Y comienza de nuevo una y otra vez con sus medidas y sus cálculos, en todos los sectores y desde todos los ángulos.
   Que es la belleza dice, sino una casualidad probabilística, una consecuencia de valores arbitrarios ordenados de manera precisa y única que se ajustan a una curva. Y es la cresta de esa curva en cada una de las infinitas direcciones de medición la que llamamos belleza.
    Y comienza a usar funciones más complejas. Y con cada medición y curva forma una nueva función. Y a la sumatoria de estas las lleva al infinito mediante una integración.
    Entonces, la belleza no es más que matemática, matemática inteligentemente aplicada, y cada uno de Uds. No es más que un conjunto de números y funciones, y en la infinita medición y comparación encontramos el ideal de belleza y dándole un 10 al máximo, a ese conjunto de funciones y números único e irrepetible puedo mediante empíria, comparación y matemáticas definir qué tan lejos están cada uno de Uds. De la perfección.
   Ella apareció en el balcón contiguo, respiró la mañana como si fuera la última, el sol teñía de oro sus cabellos desprolijos, el viento los confundía más.
    Sus movimientos eran en cama lenta, muy lenta, el tiempo se detuvo a contemplarla, y cada instante eran mil cuadros de una película, uno a la par del otro en lenta procesión.
    Y al girar su rostro lo llenó de incertidumbres. El verdemar de sus ojos y la simpleza de su sonrisa los clavaron en su lugar. Que número, curva o función representaría es mirada?

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