lunes, 30 de marzo de 2015

El Matemático.


   En su afán de cuantificar todo, el perfecto matemático determinó las características del beso ideal. La posición correcta de los labios y la lengua, la duración del ósculo, la alcalinidad de la saliva, el sabor del aliento, la marca del caramelo previo y cuanto tiempo antes sacarlo de la boca, la hora ideal del día, la altura de los participantes, los gestos, la previa, todo.
    Cuando la conoció olvidó la teoría y dejó que las lenguas bailen al compás de su música.

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