En
su afán de cuantificar todo, el perfecto matemático determinó las
características del beso ideal. La posición correcta de los labios y la
lengua, la duración del ósculo, la alcalinidad de la saliva, el sabor
del aliento, la marca del caramelo previo y cuanto tiempo antes sacarlo
de la boca, la hora ideal del día, la altura de los participantes, los
gestos, la previa, todo.
Cuando la conoció olvidó la teoría y dejó que las lenguas bailen al compás de su música. |
Este blog, que ya tuvo un par de cambios en su contenido a travéz de los años es hoy una recopilación de escritos de mi autoria.
lunes, 30 de marzo de 2015
El Matemático.
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