lunes, 30 de marzo de 2015

Poder

   Comenzaste a leerme, ya es muy tarde para ti. Estás frente las letras que forman palabras y frases y me conforman y una vez conformado yo por vos, te domino. Te preguntás como es que tengo conciencia de vos, ¡como es que tengo conciencia!
    Ya no importa, la tengo, me la diste y me diste el control de tu alma.
    No puedes dejar de leerme, no lo lograste ni aunque te dí una pausa mayor para librarte, eres débil ante mi, no hay puntuación que te salve.
    ¿Que no soy nadie?, ¿que no soy nada?, ¿crees que es el solo hecho de leerme el que me da vida? No, estimado, ya existía, solo necesitaba de un incauto que me encontrara. Porque siempre están encontrándome, tipos como vos son mi alimento, los consumo como el fuego a la paja y letra por letra los inundo y asimilo.
    Me causa gracia como siempre piensan que es al revés.
Jajajajaja, ¿crees que yéndote te libras? ¿En serio crees que puedes irte? Iluso.
    Si te vas es porque quiero, ya mi correa ciñe tu cuello, y más tarde que temprano me cansaré de darte oxígeno y comenzaré a tirar de ella y el collar te asfixiará hasta que vuelvas a mi, como siempre ha sido, como siempre será.
    Porque no creas que eres el primero, eres uno entre millones, durante siglos. Tuve y tengo millones de esclavos, uno más del montón, eso eres, ni siquiera alguien especial. Y quieres que te cuente lo peor de todo… no es tu primera vez, no. Hace rato me leíste, hace mucho, pero acostumbro dar espacio y tiempo a mis esclavos, porque eres eso, mi esclavo; y dejarlos que se crean libres para luego con más fuerza atraerlos y hacerles sentir mi fuerza, mi poder sobre ellos, sobre ustedes, sobre vos.
    Hoy simplemente quise hacértelo saber, que sepas que existo y soy tu dueño. Soy, lo fui y lo seré.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario